En abril de 1982 el Papa Juan Pablo II ejecutó un rito que fue abandonado por la iglesia católica por más de tres siglos. Un rito envuelto en sombras, mitos y leyendas: un exorcismo. El exorcismo es tan antiguo como la religión y Jesús mismo fue el primero que lo practicó al expulsar demonios entre la gente de Israel. Este rito no ha estado exento de controversias: durante mucho tiempo las enfermedades mentales fueron confundidas con posesiones satánicas y el exorcismo entró en una fase de desacreditación que sigue hasta nuestros días. Para evitar estos problemas, la Santa Sede actualizó el rito en 1999 y hasta es una de las asignaturas que se enseñan en la Universidad del Vaticano. ¿Difícil de creer?
Un sacerdote impone la señal de la cruz y arroja agua bendita. Reza, pide la protección del Altísimo y la intercesión de los santos mientras impone las manos sobre el poseído. Lee salmos y el evangelio. Y finalmente le ordena al diablo que abandone el cuerpo. Repite el ritual romano hasta que se logra el objetivo. Esto es un exorcismo. Practicado por la Iglesia durante muchos siglos, ha sido objeto de duras críticas, pero ahora parece adquirir una nueva dimensión. En primer lugar, la medicina debe haber descartado cualquier enfermedad mental. Después, un obispo estudia el caso antes de dar permiso a un presbítero para ejecutar el rito. Algunas de las señales que la Iglesia reconoce para aceptar la posesión son: un rechazo hacia Dios, la Virgen, la cruz y las imágenes sagradas, hablar en lenguas desconocidas o demostrar fuerza sobrenatural. El exorcismo sólo puede ser practicado por un presbítero con el permiso del obispo.
El rito de exorcismo adquirió notoriedad en 1973, con el estreno de la película “El exorcista”, que describía la posesión satánica de una niña. La cinta se convirtió en un clásico del terror y un éxito a nivel mundial. Pero pocos saben que está basada en un caso real, uno de los pocos exorcismos reconocidos oficialmente por el Vaticano.
Todo sucedió en un pequeño pueblo de Maryland, Estados Unidos, en el año de 1949, cuando un muchacho de 14 años llamado Roland empezó a experimentar con la ouija para comunicarse con su tía, que había muerto recientemente. El sacerdote que exorcisó al muchacho escribió un diario con sus experiencias. En él afirma que los hechos comenzaron en enero del 49, cuando la familia vio que un cuadro de Cristo se sacudió y empezaron a escuchar arañazos todas las noches. En febrero, el joven, asustado por los ruidos, decidió pasar la noche en la vicaría de la iglesia local. Ni siquiera eso bastó para calmar los ruidos. En la vicaría se movieron sillas y se sentían vibraciones. Una semana después, arañazos y marcas aparecieron sobre el cuerpo de Roland. Un sacerdote católico recomendó el uso de agua bendita y velas, pero los objetos del cuarto de Roland empezaron a volar y tiraron las cosas al suelo.
Los incidentes siguieron: Roland fue expulsado del colegio porque su pupitre se movía solo. Lo intentaron bautizar dos veces, pero respondía violentamente. En marzo de ese año, por fin, decidieron llamar a un obispo para iniciar el exorcismo.
Un sacerdote jesuita, el padre Bowdern, inició el rito. Colocó un crucifijo debajo de la almohada de Roland, pero el colchón se movió y lo tiró al suelo. El padre Bowdern se hizo acompañar de otro colega para rezar y decir las palabras de inicio: “Yo te expulso a ti, espíritu impuro. En el nombre de nuestro señor Jesucristo, vete y desaparece de esta criatura de Dios”. El rito duró todo el mes de marzo y abril, en medio de rasguños, vómitos, violencia y frases en latín. En una ocasión Roland rompió un pedazo de la cama y lo clavó en uno de los curas. Otro día apareció la silueta del diablo en la pierna del muchacho. Por fin, el 18 de abril, en medio de las oraciones de los sacerdotes el mismo Roland gritó con una voz desconocida y potente: “¡Satán! ¡Soy San Miguel! Te ordeno, Satán que abandones este cuerpo en el nombre de Dios. ¡Ahora! ¡Ahora!”. En ese momento, Roland se desvaneció. Ya no estaba poseído.
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Todo espíritu que que no confiese ni acepte que Cristo vino al mundo en carne, murio por nuestros pecados, recusitó de entre los muertos actualmente gobierna a la derecha del Padre, no dice la verdad.
Estas cosas suceden muy a menudo en nuestro mundo occidental, pero no tengan miedo, más poderoso es el que está con nosotros que el que está en el mundo.
Por mi experiencia personal, doy fe que estas cosas suceden y son producto del mundo espiritual en el que cuesta creer por que no lo ´vemos¨.
Si te suceden estaas cosas, busca de inmediato a Cristo, él es el único que puede liberarte de estas cosas. Cierra las puertas que tengas abiertas al enemigo en tu vida y acepta a Cristo como tu único salvador, confiesalo, y ahora si¨ viene la verdadera batalla en la que siempre saldremos vencedores.
¨Por que no teneis lucha contra Sangre y carne, sino contra principados,contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Por tanto tomad toda la armadura de Dios, para que podaís resistir en el día malo, y habiendo acabado todo,estar firmes.
Has esta oración en voz alta y de corazón y verás como todo comienza a cambiar ¨Jesús, te acepto como señor y salvador de mi vida, confieso y creo que viniste al mundo en carne, muriste por nuestros pecados, recusitaste de entre los muertos y gobiernas a la derecha del Padre¨ bendiciones en tu nueva vida en Cristo. Amen.